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UN CUENTO CORTO PARA EMPEZAR A CONVERSAR SOBRE LA CREATIVIDAD...

En concordancia con los conceptos expresados en el aparte de este blog denominado “Apoyo de la creatividad en literatura narrativa para acompañar los procesos de capacitación empresarial”, y atendiendo solicitudes de quienes nos siguen,  invitamos a nuestros visitantes a que lean el siguiente cuento corto (Murcia,H.  INSTANTES CREATIVOS EN VARIAS VIDAS, 2011) y que analicen los siguientes puntos:

1. ¿Cuáles cree usted que fueron las motivaciones básicas que llevaron al autor a escribir este cuento?  Al hacer este ejercicio, usted estará haciendo  una aplicación del método de creatividad llamado “Punto de entrada”.

2. ¿Qué sugerencias creativas da usted para concluir este cuento corto o para fortalecer su contenido?

3. ¿Qué implicaciones adicionales descubre en el cuento, en la aplicación de conceptos de innovación?

Agradecemos el envío de sus opiniones al autor, antes del 10 de enero de 2013, PARA SEGUIR INTERACTUANDO SOBRE ESTOS TEMAS. 


TRANSFORMADORES Y TRANSFORMERS

¿Quieres ser hombre completo,
Hombre a prueba de alfabeto?
-          Sé Amable, Activo, Aseado,
Bondadoso y Bien Hablado
…. Y HaZ que diga tu epitafio:
Honró a Padres, Patria y Dios

Rafael Pombo


La escena nos muestra a Rafaelillo y Andresito, dos niños entre cinco y seis años de edad jugando en un lindo jardín de un variado verdor, con tintes rojos y amarillos de frutas que cuelgan de árboles frondosos.

Es un parque sin límites, con una extensión que llega hasta el horizonte y cuyos confines se confunden con los senderos interminables de la vida.

*
Rafaelillo juega con una caja de madera que originalmente contenía bocadillos de guayaba y sabrosos dulces, pero que su padre transformó en un rústico carrito, montado sobre cuatro tapas de una cerveza que se vendía por esos días en su ciudad de origen.

De vez en cuando su papá le regalaba algún carrito de plástico, de los pocos que se fabricaban en esos momentos, para acompañar el rudo sonido de su vehículo de madera. Con esos dos carritos mira el paso de vetustos tranvías, grandes taxis e inmensos carros que pasan raudos por las calles de su barrio.

Este niño está aprendiendo las primeras letras en las cartillas “Alegría de leer”, escritas en 1930 por el colombiano Evangelista Quintana que se basaban en la comprensión integral de frases. También su maestra Lola le contaba de las cartillas de Baquero y Charry, que enseñaban por medio de lecturas de sílabas.

De estas lecturas recordaba cosas como que la “eme” con la “a” es “ma” y que “mi mamá me ama” y puntos por el estilo. Quedaron en su mente frases tales como “Elena tapa la tina”, “Yo soy el rey y amo la ley” y “El enano bebe”.

Sus padres lo matricularon en un pequeño colegio o kinder de su barrio desde la edad de cuatro años, pues no consideraban conveniente hacerlo antes,

Escucha de boca de su madre recitar unas poesías de un señor Rafael Pombo y a él le son ya familiares estrofas como las de:

Mariposa vagarosa
Rica en tinte y en donaire
¿Qué haces tú de rosa en rosa?
¿De qué vives en el aire?

O aquellas otras que hablaban del renacuajo paseador, de Simón el bobito, de la Pastorcita, de la pobre viejecita y del gato bandido.

Rafaelillo sueña con poder llegar a mirar y conocer en persona a los personajes de los cuentos que narran por la radio, por medio de algún proceso que le permita hacerlo. Ha oído que en otros países hay aparatos que llaman televisores, que le cuentan son como pequeñas pantallas en las que se puede ver el cine y las películas.

Lo máximo que hace el niño es poner un pañuelo blanco encima del gran radio de su papá para imaginarse que a través de él puede ver a los actores de la radio en pleno movimiento.

Es aficionado a ver películas de Tarzán, “el hombre mono”, rey de la selva, interpretadas por un señor grande llamado Johnny Weissmuller, acompañado de su fiel Jane y de la mona Chita. El cine lo ve en los llamados matinales del teatro de su barrio, los domingos en la mañana.

Le gusta que le muestren los cuentos impresos de su amigo volador, personaje de ficción y superhéroe llamado Supermán, a quien se presenta como el salvador de la humanidad. Sus odiados rivales como Lex Luthor, luchan por ponerlo en contacto con fragmentos radioactivos de su planeta de origen en la forma de un mineral verde llamado kriptonita, pero al final siempre triunfa el bien y la justicia, personificados por el hombre que vuela y tiene inmensos poderes.

Vive este niño en un mundo tranquilo y sin complicaciones en las que no se habla de escasez de agua, ni de calentamiento global.

*
Andresito juega con un carrito alimentado por pilas o baterías, el cual circula bajo su mando por medio de un control remoto.

Vive fascinado con unos juguetes de alta tecnología que unas veces son carros y en otras se transforman como muñecos, con características de ser humano, pero con presencia de robots. Son unos de los juguetes más populares en su momento.

Convive con la fantasía referente a la amenaza a nuestro planeta de algo totalmente desconocido por nosotros.

Conoce al detalle y pide que le repitan muchas veces una película de acción real producida por Steven Spielberg, que ahora se encuentra en un pequeño disco llamado DVD (Disco Versátil Digital) que narra la apasionante historia de los Transformers, unos gigantescos seres androides (robots con sentimientos).

Estos seres espectaculares, procedentes de un lejano planeta deben ocultar su identidad como carros, aviones y varios tipos de artefactos electrónicos de nuestro mundo mientras libran una épica batalla para salvar a la humanidad. Buscan un cubo, que salió de su planeta y cayó en la tierra y que es parte importante de su esencia vital.

Los héroes son ahora llamados Optimus Prime y Bumble Bee y los malos son liderados por un robot de color negro llamado Megatron que se transforma en un carro de la policía.

Andresito aprende las primeras letras por medio de otros procesos de enseñanza aprendizaje distintos a los de Rafaelillo y escucha también las estrofas de Rafael Pombo, pero en la forma de canciones interpretadas por artistas como Carlos Vives y Fonseca.

A él lo matricularon también en un pequeño colegio, pero desde la edad de dos años, para pasar por cursos de inducción y transición previos a la iniciación de los grados de primaria.

Sus padres le cuentan que no debe desperdiciar la comida porque hay mucha hambre en el mundo, ni tampoco gastar indiscriminadamente el agua del moderno apartamento en que viven porque se escucha que para el año 2.070 habrá una escasez absoluta de este líquido vital.

Le son familiares las palabras “calentamiento global” y “equilibrio ecológico” las cuales le son repetidas a través de modernos aparatos de televisión en colores, que se da el gusto de manipular con un aparato de control remoto. Así puede disponer a su gusto de muchas películas que le llegan ahora en esos discos plateados DVD, que almacenan mucha información.

Por eso no necesita como Rafaelillo ir al cine a los matinales de los domingos, que ya no existen, pues en su propia casita tiene acceso a todas las películas que quiera y que le consiguen sus padres y sus abuelos.

*
Juegan Andresito y Rafaelillo dentro de un ambiente de cariño y de ternura mutua.

Sin embargo sienten que hay alguna barrera que les impide llegar a ser compañeros de estudio porque Rafaelillo nació hacia fines del año de 1944 y Andresito a mediados de 2003. Por lo tanto, sus juegos en el jardín infinito que los cobija sólo son posibles en el mundo de la ficción.

Con el tiempo Rafaelillo llegará a ser el abuelo de Andresito y entonces los dos entenderán muchos puntos que hoy les parecen incomprensibles.

Por un lado Rafaelillo será consciente que los nietos son la alegría de la vida y que tiene que mantenerse joven dentro de su cuerpo para poder llegar a ellos, así por fuera sea sólo un forro de huesos, de experiencias y de ilusiones. Sabrá que todo tiempo que comparta con Andresito lo hará sentirse con renovados arrestos de vida, hasta que lo permita el límite de sus fuerzas y de sus capacidades.

Andresito también observará que las manos de su abuelo tienen venas pronunciadas y manchas que el paso del tiempo le va dejando, pero que en él tiene un amigo que posee, según él, todos los conocimientos y experiencias del mundo para darle. El cuerpo de Rafaelillo es probablemente una mezcla de arrugas y de imperfecciones, pero comprende que fue una estructura corporal que le sirvió en su vida para trabajar, sostener a sus hijos y a su familia y llegar hasta donde Dios se lo ha permitido.

Seguirán jugando los dos niños en el verde jardín con frutas rojas y amarillas hasta que les sea posible, esperando disfrutar al máximo del inmenso sentimiento que los une.

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